domingo 17 de julio de 2011
Un disparate
Me rompo un poco si apareces en mi recuerdo. Siempre fuiste un poco así. Yo podría estar tan tranquilo viviendo la cotidianidad y tú puedes llegar como esas tormentas que revientan los diques y desbordan los ríos. Así siempre fuiste tú. Lo mejor es que mi memoria decidió erigirte un mausoleo y está decidido a no dejarte ir. Tu figura ignora el paso de los años y tus ojos siguen destellando de la misma manera. Una chamarra roja, una fragancia, una sonrisa intermitente. En mi imaginación mueves tus manos, me dices que ya no puedes estar conmigo y me señalas nuevos horizontes. Yo te doy la espalda y camino hacia la playa: Un lugar parecido a Puerto Escondido, Playa del Carmen, La Herradura, Ensenada, o simplemente una costa con turistas en camastros que me miran asombrados. Al parecer los personajes chocan con las metáforas llevando mi concepción tuya a mezclarse con el texto. Y no queda igual tu forma, queda, más bien, corta y poco parecida a lo que ronda en esta cabeza. Esta burbuja de ficciones y disparates. Un paraíso hostil y desafiante, pero siempre subordinado a ti.
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